jueves 1 de abril de 2010

Cuando las sobras son el mejor recurso


El Budín de Pan debe haberlo inventado una abuela que, como yo, no deja que en su despensa nada se pierda y utiliza hasta el más mínimo pedacito de lo que quedó de ayer, para sorprender a sus seres queridos y deleitarse, inventando platillos exquisitos.


Esta vez no voy a inventar nada. El budín de pan es una receta antiquísima, que ha estado en mi cocina desde toda la vida; por eso he decidido compartirla con ustedes.


Empecemos con aprovechar los panes viejos, esos que nos han quedado y ya no nos lo vamos a comer. Últimamente prefiero hacerla con pedazos sobrantes de panes integrales, los que tienen pasitas y otros cereales, y a los que agrego restos de cualquier otro pan.


Usted puede usar la mezcla de panes de su preferencia, sólo tenga cuidado de escoger sobrantes de varios tipos de panes y prefiera los dulces a los salados.


Es importante también remojarlos muy bien en leche completa, y si usted quiere, “condimentar” esa leche con un poco de esencia de ron o un chorrito de vainilla, así su budín quedará impregnado de ese sabor con antelación.


Lo demás que tiene que hacer es mezclar, a mano, el resto de los ingredientes. Yo siempre bato un poco los huevos antes de agregarlos para asegurarme de su consistencia espumosa y, pero nunca uso batidora o licuadora. Este pastel no requiere ser una mezcla homogénea.


Además he descubierto que dejando a la mezcla un cierto aire de rusticidad, logro una apariencia como de pastel marmoleado que es de lo más agradable.


Para servirlo, me gusta dejarlo enfriar a temperatura ambiente y bañarlo con un sirope de azúcar y clavos de olor, que preparo yo misma. Recuerde que las pasitas son indispensables y que es mejor hacerlo y servirlo inmediatamente. Este es un pastel que no mejora mucho cuando se guarda.¡¡Buen provecho!!