jueves 22 de abril de 2010

Ese postre venezolano

Mi amiga venezolana me ha contado una historia increíble, a propósito de un riquísimo pastel que me trajo de regalo y me enseñó a preparar. Según ella, se trata de uno de esos postres cuya historia lo hace tan fascinante como su exquisito sabor: una torta de plátanos maduros, inigualable, que se conoce como Torta Bejarana.

Resulta que ese postre lo inventaron unas hermanas caraqueñas: Magdalena, Eduvigis y Belén Bejarano, que aunque excelentes cocineras, eran medio morenas. Ese “problemita” les permitía pocos privilegios, salvo el de trabajar por su cuenta; y les obligaba a la denigrante práctica de acudir a la misa sin derecho a usar mantilla, ni sentarse en los bancos de la iglesia reservados a los blancos, que eran por supuesto, los mejores.

Cansadas de recibir discriminaciones por el color de su piel, las Bejarano, dueñas de una fortuna nada despreciable, gracias al comercio de la torta y otras delicias, decidieron un buen día emplear una parte de esa fortuna para “comprar” el tratamiento de “Señoras”, es decir, comprar el derecho a una vida más cómoda y menos llena de discriminaciones.

Si obtenían el título de señoras, ascenderían en el escalafón social y podrían en la iglesia sentarse en el área reservada para los blancos.

En eso pusieron todo su empeño, hasta que después de muchos juicios, testimonios y diligencias de todo tipo ante el mismísimo Rey de España, este promulgó la Cédula de Gracias al Sacar, según la cual, “las tales negras Bejarano”, por orden de Carlos IV, debian “ser tenidas como blancas”.

Un triunfo que les permitió el discutible privilegio de sentarse en la última fila de los bancos de la iglesia reservados a blancos y libres y aumentó escandalosamente la fama, no solo de su tesón indoblegable, sino de su exquisita torta Bejarana, el postre predilecto del Libertador Simón Bolívar, y el más venezolano de todos los postres que se pueden conseguir en ese país.

jueves 8 de abril de 2010

Llegó el momento del chocolate

Esta vez creo que vamos a dejar a los niños en casa. Mi receta para hoy engalana perfectamente cualquier cena de gran elegancia, o almuerzo familiar de esos que se hacen para ganar indulgencias.

Requiere un poquito de experiencia y práctica, pero no tanto como la de una cocinera cinco estrellas, aunque la receta lo es. Además, aquí me tiene a mí para darle los consejitos que necesita, para que su delicioso Pie de Chocolate sea la revelación del año.

Empecemos por la manera de mezclar los ingredientes secos. Lo que realmente queremos hacer es “cernirlos”, y eso créame, es el truco fundamental para lograr una mezcla fabulosa. Así que simplemente tamice los primeros ingredientes secos (los polvos) usando un colador de alambre y luego continúe con la preparación normal.

Cuando vaya a comprar los ingredientes, escoja un chocolate que sea más bien oscuro y amargo, eso le dará un sabor extraordinario y contrastará perfectamente con el arreglo final de su pastel, que requiere un poco más de dulce y cremas.

Muy importante, use chocolate en polvo especial para repostería, no lo sustituya por polvos achocolatados, no sirven para esto. En donde si puede ahorrarse un poco de trabajo y tiempo, es en la “concha” del pastel, hoy uno puede comprar bases para pie que son excelentes y vienen listas. Anímese a probarlas.

¿Se ha dado cuenta de lo fácil que resulta hacer este pie? Llegado el momento de servir, decore con topes de crema y chocolate rallado; verá como con poco trabajo, lucirá como una experta repostera y dejará a su familia pidiendo más. ¡¡Buen apetito!!

jueves 1 de abril de 2010

Cuando las sobras son el mejor recurso


El Budín de Pan debe haberlo inventado una abuela que, como yo, no deja que en su despensa nada se pierda y utiliza hasta el más mínimo pedacito de lo que quedó de ayer, para sorprender a sus seres queridos y deleitarse, inventando platillos exquisitos.


Esta vez no voy a inventar nada. El budín de pan es una receta antiquísima, que ha estado en mi cocina desde toda la vida; por eso he decidido compartirla con ustedes.


Empecemos con aprovechar los panes viejos, esos que nos han quedado y ya no nos lo vamos a comer. Últimamente prefiero hacerla con pedazos sobrantes de panes integrales, los que tienen pasitas y otros cereales, y a los que agrego restos de cualquier otro pan.


Usted puede usar la mezcla de panes de su preferencia, sólo tenga cuidado de escoger sobrantes de varios tipos de panes y prefiera los dulces a los salados.


Es importante también remojarlos muy bien en leche completa, y si usted quiere, “condimentar” esa leche con un poco de esencia de ron o un chorrito de vainilla, así su budín quedará impregnado de ese sabor con antelación.


Lo demás que tiene que hacer es mezclar, a mano, el resto de los ingredientes. Yo siempre bato un poco los huevos antes de agregarlos para asegurarme de su consistencia espumosa y, pero nunca uso batidora o licuadora. Este pastel no requiere ser una mezcla homogénea.


Además he descubierto que dejando a la mezcla un cierto aire de rusticidad, logro una apariencia como de pastel marmoleado que es de lo más agradable.


Para servirlo, me gusta dejarlo enfriar a temperatura ambiente y bañarlo con un sirope de azúcar y clavos de olor, que preparo yo misma. Recuerde que las pasitas son indispensables y que es mejor hacerlo y servirlo inmediatamente. Este es un pastel que no mejora mucho cuando se guarda.¡¡Buen provecho!!

jueves 25 de marzo de 2010

Conejitos de Pascua

Le traemos un regalo perfecto para que sus niños y usted pasen horas inolvidables en la cocina: nuestros preciosos y riquísimos Ponquecitos de Conejitos para Niños.

Vamos a hacerlos juntos, porque no hay nada mejor para alegrar las pascuas y sacudirse toda la pereza, después de esos días maravillosos que acaba de disfrutar en las pequeñas vacaciones de primavera.

Antes de seguir adelante, déjeme decirle un secreto, antes de proceder a la mezcla de los ingredientes secos, pase por un colador la harina con el polvo de hornear y el poquito de sal que pide la receta. De ese modo logrará una mejor unión de estos ingredientes y obtendrá un horneado envidiable.

Para proseguir, voy a suponer que usted conoce el resto del procedimiento. Hacer ponquecitos no difiere en nada a la preparación de pasteles, salvo en el hecho de que usted lo horneará en moldecitos individuales de esos que parecen una gaverita de hielo, pero más grande. En este caso, le propongo que consiga en cualquier supermercado capacillos de papel, decorados con temas de pascua; eso le dará un toque divertido a sus conejitos.

Esta vez lo que vamos a hacer es decorar pastelitos individuales y para eso no hay nada mejor que su propia imaginación. Convierta sus ponqués en cestitas de pascua, colocándole por encima, en forma de arco, barritas de caramelo, como si quisiera armar un asa para sostenerla.

El tope puede cubrirlo con el glaseado de su sabor preferido y coco rallado pintado de verde. El toque de gracia se lo dará un lindo conejito de chocolate, que puede comprar hecho, y que colocará en el tope. Decore con M&M y gomitas de colores.

Distribuya sus creaciones sobre una bandeja forrada con papel verde y tendrá la pieza principal de la decoración de su mesa, este domingo de Pascua. ¡Que espero sea feliz y delicioso!

jueves 18 de marzo de 2010

Pastel Tres Leches

Sin ninguna duda, el éxito de este pastel es fenomenal. No creo que nadie se resista a darle aunque sea un pinchazo con su tenedor una vez que se presenta en la mesa.

Desde hace años han aparecido versiones de todo tipo, incluyendo alguna versión “ligera” que realmente parece un despropósito. Estoy hablando, obviamente, del Pastel Tres Leches, que salió de Nicaragua, para instalarse definitivamente en el mundo entero.

En realidad se trata de un pastel muy sencillo, cuyo gusto delicioso radica en la mezcla de leches que se utiliza para la preparación de la crema. Lo demás es un simple bizcocho bañado con esa crema.

Pero como todo, el Pastel Tres Leches tiene sus truquitos, por ejemplo un cierto gusto “empalagoso” para algunos. Le doy un consejito: mezcle primero la leche evaporada y la crema espesa, después de haber montado bien esta última, y vaya graduando el nivel de dulce, agregando la leche condensada lentamente.

Lo normal es agregar tres tercios de un pote regular de leche condensada, decore con un merengue y espolvoreé un poco de canela por encima y listo.

Claro que siempre podrá hacerlo de la manera más tradicional, particularmente creo que no hay nada que sea demasiado dulce, pero eso me pasa por ser una abuela muy golosa.

De cualquier manera, hacer y servir un pastel tres leches, es garantía de éxito en la cocina.