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1 T de Azúcar Granulado Imperial Sugar o Dixie Crystals ¼ T de agua 6 oz. de chocolate amargo (semidulce), en trozos pequeños 8 Cdas. (½ taza) de mantequilla sin sal, suavizada a temperatura ambiente 8 huevos grandes, separados 1½ T de avellanas molidas (tostadas, sin piel y molidas en migas medio finas) 2 Cdas. de pan blanco fresco rallado Una pizca de sal 13 avellanas enteras, tostada, sin piel y chocolate semidulce derretido Crema de Mantequilla y Moca 6 oz. de chocolate amargo (semidulce), en trozos pequeños ¼ T de agua 1 Cda. de café expreso instantáneo en polvo 1 T (2 barras) de mantequilla sin sal, suavizada a temperatura ambiente 3 yemas de huevo grandes 1 T de Azúcar Glasé Imperial Sugar o Dixie Crystals ½ T de nueces molidas (tostadas, sin piel y molidas gruesas)
Precaliente el horno a 375°. Enmantequille y enharine un molde desmontable de 10 pulgadas. Mezcle azúcar y ¼ de taza de agua en una cacerola pequeña. Hierva a fuego medio, revolviendo constantemente. Retire del fuego y añada revolviendo el chocolate hasta que éste se derrita y la mezcla no tenga grumos. Deje aparte enfriando por 15 minutos. En un tazón grande, bata la mantequilla suavizada hasta que esté cremosa. Añada las yemas de huevo, una por vez, batiendo bien cada una antes de agregar la siguiente. Agregue la mezcla de chocolate frío, luego las avellanas molidas, el pan rallado y la sal. Mezcle bien. En otro tazón grande, bata las 8 claras de huevo a punto de merengue. Incorpórelas poco a poco en la mezcla de chocolate y luego vierta la mezcla en el molde preparado. Hornee en el nivel central del horno precalentado por 45-55 minutos o hasta que la torta se separe de los bordes del molde y se sienta mullida al presionarla un poco en el centro. Deje enfriar en el molde por 10 minutos, luego desmóldela sobre una rejilla y deje que se enfríe completamente. Crema de mantequilla y moca: Mezcle los trozos de chocolate, el agua y el expreso en polvo en una cacerola pequeña. Cocine a fuego lento hasta que no tenga grumos, revolviendo una o dos veces. Deje aparte para que se enfríe completamente. Bata la mantequilla con batidora eléctrica hasta que esté clara y cremosa. Añada las yemas de huevo, una por vez, batiendo bien cada una antes de agregar la siguiente. Agregue la mezcla de chocolate frío, luego agregue poco a poco el azúcar glasé, cerniéndola un poco por vez. Si el glaseado queda muy blando, refrigérelo hasta que tenga la consistencia espesa adecuada.Montaje: Divida la torta enfriada horizontalmente en dos partes. Coloque la parte superior volteada en un plato. Aparte ¾ de taza de Crema de Mantequilla y Moca para decorar la superficie. Unte ½ crema restante en la primera capa de torta. Coloque la segunda parte arriba con la parte cortada hacia abajo. Con la ayuda de una espátula de metal larga, unte la crema restante, tan uniformemente como sea posible, en la parte superior y alrededor de la torta. Presione las avellanas molidas gruesas en la crema alrededor de la torta. Vierta la crema reservada en una manga pastelera con punta de estrella y decore el borde superior de la torta. Haga un diseño en el centro de la torta, luego utilícelo como guía para marcar 12 cuñas iguales, y en la base de cada línea haga un diseño de flor de lis. Sumerja cada avellana entera en el chocolate derretido y colóquelas como base de las flores de lis. Coloque la última de las 13 avellanas sumergidas en chocolate en el diseño del centro. Refrigere hasta que vaya a servir o sirva de una vez.
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Historias y Recuerdos
Imperial Sugar Company: ¡Tal como corresponde, aprendí a cocinar principalmente a través de libros de cocina! Mi madre trabajaba; mi hermana mayor era la persona a cargo de la cocina cuando mi madre estaba en casa, y yo pasaba la mayor parte del tiempo libre afuera. Capté algunas técnicas de cocina de mi madre y, sobre todo, a ser creativa con las recetas, los menús y los sustitutos. Mis padres tenían poco tiempo y dinero, pero siempre estuvimos bien alimentados. Cuando me casé, mi madre no sabía cómo iba a cocinar, ya que había pasado poco tiempo en la cocina con ella. Sin embargo, tenía unos libros de cocina buenos que me habían dado como regalos de boda, ¡y sabía cómo seguir indicaciones! Con el paso de los años, aprendí más sobre técnicas y equipos de cocina de mis amistades, colegas, otros libros de cocina y, finalmente, de programas de televisión. Coordiné colecciones de recetas de varios grupos y las mandé a imprimir y distribuir. Soy una buena cocinera y aún disfruto aprender cosas nuevas. Mis nietas, de 1 y 9 años, ahora son mis compañeras de cocina preferidas.
Gracias, Cynthia Nelson
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