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Día de la Limonada 2010 Nuestra Comunidad Comparta con nosotros su historia o consejo Comparta su receta De Mamá Rosa Dulces palabras
 



Si hay algo que Mamá Rosa   no tiene empacho en admitir es su edad,   79 fabulosos años.

Desde el rancho de sus padres en los alrededores de Veracruz, hasta su vida moderna en Houston, Texas, han transcurrido momentos felices, experiencias únicas y aprendizajes que para ella nunca terminarán.

Rosalía de los Ángeles González Garza, nació y vivió sus primeros años en México dedicada a ayudar en cuanto pudiera con las labores de una casa grande compartida con 3 hermanos varones y una hermana. Allí fue a la escuela, allí también estudio secundaria y tal como era de esperarse, allí conoció a quien le cambió la vida y los planes para siempre.

En una soleada mañana de Abril, se encontró con Heberto Ramírez Félix, "su viejo", con quien se casó hace ya 59 años, después de dos años de noviazgo.

Aunque los primeros años de vida familiar transcurrían felices, el nacimiento de los primeros hijos empezó a poner difíciles las cosas   y vivir del rancho se hacía cada vez más complicado. Un buen día entonces,   decidieron poner rumbo al norte tal como lo estaban haciendo muchos de sus vecinos.

Gracias a la ayuda de unos primos que ya habían emprendido la aventura, Heberto, Rosalía y los cuatro hijos que ya habían nacido recogieron sus pertenencias primordiales y llegaron sin mayores dificultades a Mc Allen, Texas, donde se asentaron por unos años.

Allí nacieron sus otros dos hijos, mientras Heberto se dedicaba a   toda clase de trabajos para mantener a la familia. Fueron tiempos difíciles que Mamá Rosa recuerda con cariño porque la ayudaron a templar el carácter determinado y optimista que es su marca de fábrica.

En 1961 la familia decidió probar suerte en la gran ciudad; acompañados de su hermana Julieta, la familia de ésta y sus ganas de mejorar la vida, armaron una nueva mudanza. Esta vez el destino era Houston, una ciudad grande, llena de oportunidades que estaba a pocas horas del pueblo de McAllen. Al llegar se instalaron en un modesto complejo de apartamentos donde Heberto encontró, por milagro de los Santos Reyes, su primer trabajo formal y bien remunerado. Mamá Rosa feliz por la ocasión, comenzó a desarrollar sus talentos culinarios y entre los dos, empezaron a levantar una familia que estaba compuesta por seis hijos y dos sobrinos, los hijos de la hermana, fallecida a los pocos meses de llegar a Houston.

En realidad, Mamá Rosa nunca se dio cuenta del paso del tiempo. Trabajaba en lo que podía, mientras Heberto asentaba cabeza. Un día se dio cuenta de que ya no tenía necesidad alguna de trabajar. Junto a los hijos mayores, Heberto había emprendido un pequeño negocio de mantenimiento que cada día crecía más y daba mejores beneficios. Así como un día compraron una linda casita en el Barrio de Magnolia, otro día feliz,   Mamá Rosa se encontró acunando al primero de sus nietos.

Fue la mejor señal de que los años habían pasado muy bien. Mamá Rosa se prepara para recibir los 80 rodeada de ocho hijos (los dos sobrinos hace tiempo que se confundieron en el afecto y son tan hijos como el que más), 34 nietos y 14 bisnietos. Sueña con llegar a ver más descendientes y gracias a un invento maravilloso que una de sus bisnietas descubrió para ella, Mamá Rosa se llama a si misma "la cyber abuela"; pues se tomó en serio el reto de sus bisnietos y cada semana comparte mucho de su vida y de sus conocimientos en conversaciones con todos los que tengan a bien visitarla en su Blog. Una maravillosa extensión de su casa siempre abierta a los amigos.

Cuidense,

Mamá Rosa

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